Rosa Luxemburgo, a quien Franz Mehring definio como el mas admirable cerebro entre los sucesores cientificos de Marx y Engels, constituye un referente imprescindible y una inspiracion en la lucha por la dignidad y los derechos fundamentales del ser humano. Es una de las figuras mas importantes del pensamiento marxista y revolucionario del siglo XX y una precursora en la lucha por la igualdad de la mujer y por su intervencion activa en la politica. Han pasado ciento veinticinco años desde la primera publicacion de¿Reforma... o revolucion? (1899), una buena muestra de sus ideales y de un pensamiento que aun permanece vigente. Esta obra, en principio una serie de articulos, fueron la respuesta mas contundente desde el marxismo a las ideas oportunistas de Eduard Bernstein en el seno de la socialdemocracia alemana, quien abogaba por el revisionismo y atacaba uno de los pilares basicos del marxismo: la conquista del poder politico por el proletariado. El tiempo transcurrido no le han restado validez a este libro ni a su autora, una revolucionaria que lucho y dio su vida por un mundo donde fueramos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres.
Rosa Luxemburg (1870-1919) Revolucionaria y teórica del socialismo alemán, de origen judío polaco. Hija de un comerciante de Varsovia, su brillante inteligencia le permitió estudiar a pesar de los prejuicios de la época y de la discriminación que las autoridades zaristas imponían en Polonia contra los judíos. Su militancia socialista le obligó a exiliarse desde los 18 años, refugiándose en Suiza, donde terminó sus estudios de Derecho, trabó contacto con revolucionarios exiliados y se unió a la dirección del joven Partido Socialdemócrata Polaco. En 1898 se trasladó a Alemania para unirse al poderoso Partido Socialdemócrata de aquel país (SPD) y participar en los debates teóricos que lo agitaban desde la muerte de Marx y Engels. Asociada con Kautsky, defendió la «ortodoxia» marxista frente al «revisionismo» de Bernstein e hizo aportaciones teóricas originales en torno al imperialismo y al derrumbe del capitalismo, que creía inevitable (La acumulación del capital, 1913). Junto con Karl Liebknecht encabezó las protestas de los socialistas de izquierda contra la Primera Guerra Mundial y contra la renuncia del SPD al internacionalismo pacifista; fue detenida por ello en 1915, pero continuó escribiendo desde la cárcel. Fue ella quien puso las bases teóricas para la escisión de la Liga de los Espartaquistas (1918), transformada un año más tarde en Partido Comunista Alemán (KPD). Junto con Liebknecht, lanzó la Revolución espartaquista de 1919; y, como él, murió a manos de los militares encargados de su represión.