HABLAN LOS MUROS: poema y resistencia (in Spanish)
CARLOS ARTURO ARBELAEZ CANO
Synopsis "HABLAN LOS MUROS: poema y resistencia (in Spanish)"
Una inmensa pared, espacio silencioso, apagado, padeciendo el mutismo del cemento, pareciera condenada al anonimato por la arquitectónica de la ciudad moderna, si no fuera porque el arte público la incorpora a las dinámicas de la urbe, y le sirve de límite al trepidar de los afanes citadinos. Las ciudades desbordadas de gritos e hirvientes de mensajes sociales, contrastan con los artificios y el deslumbramiento del neón en sus gigantescos mensajes decorativos y mercantilistas. Ya no es el objetivo individual buscando cultivar su persona, su gusto o su estética en los inicios del grafitti. Este arte callejero ha avanzado sobre lo superfluo y se concentra en lo estético, lo ético y lo poético como un objeto social. Reivindica la raza, la paz, la equidad, la convivencia. Visibiliza la pobreza, la exclusión, el racismo. Denuncia la segregación, la exclusión, el capitalismo salvaje, las tiranías, las violencias, los regímenes totalitarios. Y esto está ocurriendo en la calle, no en las salas de los museos o en los espacios cerrados y exclusivos de los dueños de la “cultura” y el establecimiento. Está sucediendo en un lugar común o comunitario, compartido por quienes se hallan en la convivencia, en la aceptación y el reconocimiento de la alteridad, en el espacio público, en la ciudad que es el punto de encuentros y desencuentros por antonomasia. El arte de la calle es reconocido hoy como una revelación a partir de la creación individual o colectiva en la vía pública, como una manifestación artística que conecta con el ciudadano, y que comporta, o no, la interpretación de un sentir o la visibilización de un mensaje para todos, y no solo para unos legos de salón y de academia, estratificados, categorizados y en general privilegiados. ¿Qué dicen los muros? ¿De qué hablan las paredes a lo largo y ancho de nuestras ciudades? Hoy, en los muros del mundo, cada cerebro del diletante, del pasajero, del obrero, del estudiante, del transeúnte, reclama una explicación a su destino, y grita sus “porqués”para mantenerse vivo, huyéndole al caos y a la tragedia. Un grueso público, por cuenta de sus limitadas posibilidades,
ha encontrado como único espacio o escenario de expresión, la calle.