La historia de Julián Ramírez comienza en “No deberían morir” cuyo final dejaba abierto un enigma. Acosado por una serie de circunstancias que lo llevaban a desaparecer, el rebelde publicista acababa recluido en un monasterio entre las montañas del Sinaí.
En Buenos Aires ha dejado a Lurdes, de quien estaba a punto de divorciarse, y al hijo recién nacido de ambos. También a Mara, un amor fulminante signado por la sensualidad, y a su vieja amiga Sarah con un poder para administrar sus negocios. Han quedado de igual modo atrás los peligros y los forajidos que le truncaron la vida.
Y cuando supone que el retiro en el desierto ha sido el mejor remedio, reaparecen las inquietudes. Las de un hombre que, creyendo haber muerto a las pasiones en la cuna de las religiones monoteístas, descubre el dilema de la resurrección.
“El rastro de la espada” es una epopeya contemporánea que con crudeza, ritmo y encanto lleva al lector a sitios recónditos, lugares familiares y parajes inesperados, tanto sobre la superficie del planeta como en las profundidades del alma. A través de un texto signado por la acción y el suspenso, fluyen la ilusión, el dolor y la dicha. Páginas para cuestionar el mundo, repensar los límites del amor y gozar la vida.