Tomás de Kempis —conocido también como Thomas à Kempis— fue un monje agustino nacido en el siglo XIV, cuya vida transcurrió entre el estudio, la copia de manuscritos y la reflexión espiritual. Vinculado a la Devotio Moderna, un movimiento que promovía una religiosidad interior y práctica, desarrolló una obra marcada por la humildad, la sencillez y la búsqueda constante de una vida contemplativa. Su existencia discreta y dedicada al retiro permitió que sus escritos resonaran por su profundidad y claridad.
La obra que se le atribuye tradicionalmente es Imitación de Cristo, uno de los textos espirituales más influyentes de la tradición cristiana. Aunque hubo debates históricos sobre la autoría, la atribución a Tomás de Kempis es ampliamente aceptada y verificable. El libro destaca por su tono íntimo y meditativo, centrado en la vida interior, la renuncia al ego y la imitación del ejemplo de Jesús. Su impacto ha perdurado durante siglos, convirtiéndose en un referente central de espiritualidad para diversas culturas y generaciones.